Mercurio retrógrado y los encuentros inesperados

Guadalajara, Jal. Viernes, 15 de septiembre de 2023


Si bien nunca te has ido de mi vida totalmente, pues suelo recordarte de vez en vez en (casi) todas las cosas que hago, hoy me tocó saludar a Silvia y platicar brevemente con ella.

Fue algo no planeado y no dejó de sorprenderme bastante, pues no esperaba que quisiera hacerlo y se lo agradezco mucho, sobre todo por la sinceridad de sus palabras y el abrazo que terminó por desarmar mis defensas. 

Y es que hacía mucho que no sabía de ti y que no te mencionaba con alguien que te conociera, y me dio mucho gusto saber que estás mejor, que hiciste muchos cambios en tu vida y que, finalmente, superaste el maremoto emocional que nos tocó atravesar, aunque con rumbos diferentes.

¡Patitas! Hoda patitas ¿qué do haces? ¿ya do vienen? ¿ya?

A más de 5 años de distancia sigo recordando nuestras conversaciones, nuestra forma de hablar chiqueada que teníamos y que no he vuelto a tener con nadie más.

De hecho estoy llorando mientras te escribo esto y eso que hacía mucho que ya no lo hacía. Será tal vez Mercurio retrógrado, será que dejaste una huella indeleble en mi, será que te sigo amando aunque de una forma diferente, como me explicaba alguna vez Cynthia Hemuda, será que es todo junto a la vez.

Han pasado 5 años desde que terminamos. Y le decía a Silvia que hace unos días recordaba haber leído que debía pasar el doble del tiempo de la relación para superar a alguien por completo. Ahora dudo que sea tanto tiempo, sin embargo aquí sigues, sin ti, conmigo, y creo que siempre lo estarás. Aunque te piense, pero no te busque como decía Bukowski.


"Y recuérdame y recuerda que pienso en ti,
que no lo sabes, pero te vivo todos los días,
que escribo sobre ti.
Y recuerda que buscar y pensar son dos cosas diferentes.
Y yo te pienso
pero no te busco"


Gracias Patitas, gracias por tanto. Gracias por toda la complicidad y ternura que tuvimos. Gracias por la intensidad con la que nos amamos.  

Siempre serás una parte importantísima de mi vida y siempre estarás presente hasta en las más mínimas cosas, como cuando acaricio a mi gatita y le digo "pikukis".

Que Dios siga bendiciendo tus pasos, tus manos y tu generosidad. Que siempre tengas un lugar seguro al cual regresar, que la vida te sea propicia y te conceda siempre motivos para sonreír y ser feliz.

Te amo, Osa Patitas.


Jorge




 

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